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sábado, 29 de enero de 2011

¿Dónde quedó nuestra infancia?

Y dijo: ¿Te acuerdas?

Sí, claro que me acuerdo. Aquellos años sí que fueron buenos.

Y que lo digas.

Recuerdo que volvía del colegio y mientras merendaba, veía Barrio Sésamo. Cómo olvidar los buenos momentos que pasé con Espinete, Don Pimpón, Chema (DEP) y el primer amor platónico de muchos de los niños de entonces, Ana.
Creo que ya era un poco raro por aquél entonces.

¿Por qué lo dices?

Bueno, lo que me gustaba de Barrio Sésamo eran precisamente los capítulos realizados en España. Sin embargo nunca terminaron de engancharme Epi y Blas, Coco, el monstruo de las galletas... ¿cómo se llamaba?

Triqui

Eso, Triqui. Me aburrían. Para mí eran como los anuncios. Estaba deseando que terminaran para seguir viendo el capítulo.

Pues a mí sí me gustaban. Sobre todo Supercoco.

Sí, es lo normal. Y aquéllas canciones: "Pintar pintar pinta sin parar..." "Yo y mi llama, pues llama se llama, vamos a la clínica dental, al al al..." Mira que eran malas, pero a mí me encantaban.
Hay dos cosas más relacionadas con la televisión de aquella época que recuerdo con especial cariño.

¿Cuáles?

Una es los viernes por la noche. Llegaba del colegio, merendaba, me bañaba y mientras cenábamos veíamos el 1, 2, 3. ¿Te acuerdas del 1 2 3? Mayra, la Ruperta... las... azafatas. Estaba enamorado de Silvia Marsó.
Ahora que hablo de ello, es curioso. De ese concurso, aunque me encantaba, solo tengo vagos recuerdos.

Nos ha jodido, porque te concentrabas en las azafatas.

Jajaja, pues sí, puede ser.

¿Y lo otro que recuerdas con cariño? ¿qué es?

¡Ah! Los dibujos de los sábados a las 15:30. Los ponían después del Telediario. En esa franja emitieron Dartacán, David el Gnomo, Ulyses 31, La Vuelta al Mundo en 80 días, Dragones y Mazmorras...

Me encantaba Dragones y Mazmorras.

Sí, a mí también. Vaya, parece que hoy estoy un poco nostálgico. Pero me ha encantado charlar contigo de este tema. La verdad es que aquéllos años fueron realmente buenos. No puedo evitar echar de menos mi infancia. A veces la recuerdo como si no hubiera pasado de verdad. Como si solo fuera un sueño. Un maravilloso sueño.

Es lo que siempre digo: ¿Cómo vivir sin sueños?

viernes, 28 de enero de 2011

¿Un mundo feliz?

Y dijo: Y según tú ¿qué es la felicidad?

La felicidad es... nada. La felicidad no existe porque es simplemente inalcanzable. Podríamos elaborar un listado con los puntos necesarios para llegar a eso que llamamos felicidad. Cada uno el suyo.
Aunque completásemos el listado, punto por punto, una vez terminado seguiríamos siendo infelices. Siempre necesitaríamos escribir algo más y jamás llegaríamos a sentir que hemos alcanzado nuestro objetivo. Al menos no de forma absoluta.

Respondió: Pero entonces ¿hay que conformarse con lo que uno tiene? 

Nunca. Aunque sepamos que no llegaremos a estar completamente conformes, siempre queda margen de mejora. Todos queremos mejorar en nuestra vida. Es lo que mueve el mundo. El inconformismo.
Todos tenemos nuestros valores, nuestros ideales. El simple hecho de luchar por lo que creemos nos aporta algo de "felicidad" a nuestras vidas.

Replicó: ¿Pero no has dicho que la felicidad no existe? Si defiendes que "el simple hecho de luchar por lo que creemos nos aporta algo de felicidad", es que existe. Si hay algo, aunque sea poco, es que existe. El algo no es nada.

De acuerdo, me has convencido. Sabemos que nunca lograremos nuestro objetivo. Creemos en algo inalcanzable. Es una guerra perdida.  Pero ¿qué nos queda si no luchamos por lo que queremos?

Remató: Es que eso es lo que siempre digo: ¿Cómo vivir sin sueños?